Tratando con el desacuerdo/Dealing with Disagreements

Gerardo Zavala

Tratando con el desacuerdo

"El comienzo de un conflicto pronto se vuelve un río desbordado; es mejor controlarlo, antes de que se desborde."  Proverbios 17:14

Tener agallas y la gracia al mismo tiempo – son dos cosas necesarias para líderes cristianos al enfrentarse con el conflicto. Hay que tener agallas para defender asuntos importantes y la gracia para hacerlo correctamente. La regla esencial que nunca debemos olvidar es orar y llevar primero el asunto delante de Dios. Nuestra mente y nuestro corazón deben estar en paz. Al enfrentarnos con dificultades hay dos consideraciones básicas: 1) ¿cuándo debemos enfrentar algo?, y 2) ¿cómo manejar a los disidentes con gracia? Queremos actuar con integridad, pero no deseamos ser arrogantes ni abusar del poder que tenemos. Queremos compartir nuestra perspectiva, pero no deseamos malograr las relaciones que llevamos. A fin de cuentas, queremos defender un asunto importante y a la vez esforzar la unidad. ¿Cómo puede un líder saber cuándo debe ponerse firme y cómo hacerlo con gracia y tino? Ningún método es libre de errores – pero hay algunas recomendaciones que te pueden ayudar.

1. Busca entender bien el asunto.

Salmo 119:66ª:  "Enséñame a tener sabiduría y buen juicio."

La causa principal de los errores cometidos durante una confrontación es la falta de entender bien el asunto por tocar. Antes de meter el hombro, asegúrate que tienes todos los datos necesarios. Clarifica las áreas vagas, y consigue la perspectiva de la otra persona. Si estás inclinado a confrontar cuando estés enojado, ¡no lo hagas! Eso casi siempre resulta en daños mayores y hace que el asunto sea más difícil para resolver. “Comunicarse es mejor que pelear.” -- Winston Churchill

2. Busca saber quien ejerce la influencia.

Proverbios 8:12:  "Yo, la sabiduría, convivo con la cordura; en mí se hallan el conocimiento y el consejo."

Cuando haya un conflicto global en la familia o ministerio, tendrás que determinar quien ejerce mayor influencia en ella – algo no siempre concuerda con su posición o título. Si ejerces más influencia, ten mucho cuidado. Cuando ejerces más influencia, más cuidado debes tener al emplearla. Siempre haz la pregunta, “¿A quién va a afectar, tanto positiva como negativamente?” No querrás abusar de tu autoridad ni tampoco monopolizar el poder en tu familia o ministerio.

A veces la persona al frente del ministerio no es la que ejerce mayor influencia. Esto puede crear problemas porque la persona con más influencia ganará – no importa si tenga la razón o no. Si te encuentras en una situación así, hazte las siguientes preguntas antes de hacer frente al opositor con más influencia:

¿Vale la pena el asunto? Algunos asuntos tienen poca importancia porque no afectarán ni la familia ni la iglesia. Si el asunto es insignificante, olvídalo. ¿El asunto es mayor que él que ejerce la influencia? Hay algunos asuntos que debe enfrentarse – como un asunto moral. En este caso sería necesario hacerlo frente. ¿Guardo rencores (asuntos del pasado) con el que ejerce influencia? Si hay asuntos del pasado involucrados, debes enfrentarlos primero antes de tocar el asunto actual. ¿Busco mi agenda personal o la de Dios? Siempre debes hacerte esta pregunta y rendir cuentas. Si es sólo una agenda personal que no afecta en nada la iglesia o familia, deshazte de tu orgullo y deja que pase el asunto.

·      ¿Cuáles serían los resultados? Predecir los resultados es tan fácil como considerar quienes seguirán al opositor y quienes te seguirán. Si probablemente perderás, el primer paso que debes tomar es reunirte individualmente con aquellas personas que podrías convencer. Debes hacer eso antes de hacerle frente al opositor. También aprovecha de cualquier momento positivo en la familia o iglesia. El momento oportuno es clave. Aun una decisión correcta en el momento inoportuno causa problemas. “Si deseas persuadir, debes apelar a los intereses más que al intelecto.” -- Benjamín Franklin

3. Busca respetar las razones del opositor y valóralo.

Proverbios 13:16ª:  "El que es astuto procede con sabiduría."

Una vez que hayas determinado que debes hacerle frente, hazlo con gracia. Siempre debes suponer que sus motivos son los correctos. Esto creará un ambiente de amor y entendimiento con la otra persona. También, muéstrale que le valores como persona y también su perspectiva. Cuando llegue el momento de confrontarlo, expresa tu aprecio por él y explícale que entiendes su punto de vista, también expresa lo difícil que te fue tomar la decisión y reafirma su valor. Es importante que hables de corazón a corazón. Estés al tanto de sus sentimientos. Cuando termines, podrías incluso pedir su apoyo en explicar tu decisión a los demás. “Noventa por ciento de las controversias serias de la vida resultan de la falta de entendimiento.” -- Louis D. Brandeis

4. Resuelto el problema deja el asunto atrás.

Proverbios 16:23:  "El sabio de corazón habla con prudencia, y a sus labios añade sabiduría."

Una vez terminado con el asunto, avanza. Jamás vuelvas a tocar el asunto a menos que suceda de nuevo o puedas emplearlo para afirmar un cambio positivo y crecimiento. La gente te respetará por tu tino.

Una recomendación final: Antes de hacerle frente a una situación y hablar sobre un asunto, ponlo en práctica en tu vida. El Rvdo. Norman Vincent Peale declaró, “Nada es más confuso que las personas que dan buen consejo pero ponen ejemplos malos.” Si tu ejemplo está bien y tu credibilidad también, puedes enfrentar a las dificultades con éxito.


Dealing with Disagreements

“Starting a quarrel is like breaching a dam; so drop the matter before a dispute breaks out.” (Proverbs 17:14)

Guts and grace--both at the same time--are two necessary things for Christian leaders to have when dealing with conflict.  You need guts to defend important decisions and grace to do it correctly.  Never forget the cardinal rule--take it to the Lord in prayer.  Our minds and hearts must be at peace with the situation.  When faced with difficulties, there are two basic considerations:  (1) When we should confront a situation and (2) how to gracefully handle those involved.  We want to act with integrity, but we do not want to seem arrogant nor abuse the power that we have.  We want to share our perspective, but do not want to spoil relationships.  After all, we want to defend the decisión and enforce unity.  When does a leader know when he/she should be firm and how to do it with grace and skill?  No method is free from error, but the following are recommended:

1. Make sure you understand the situation. 

“Teach me knowledge and good judgment,. . .” (Psalm 119:66a)

The principal cause for errors committed during a confrontation is the failure to understand the issue(s).  Before you get involved, make sure you have all the data or information concerning the issue.  Clear up the vague areas and get the perspective from the other person(s) involved.  DON’T CONFRONT SOMEONE WHEN YOU ARE ANGRY.  This usually results in major damage and makes it more difficult to resolve the issue.

2. Look to see who exerts influence.

"I, wisdom, dwell together with prudence; I possess knowledge and discretion.” (Proverbs 8:12) 

When there is global conflict in a ministry or family, you need to determine who has the most influence (this does not always depend on position or title).  If you exert the most influence, be very careful.  When you have more influence, you need to be careful how you use it.  Always ask the question, “Who will this decision affect, both positively and negatively?”  You do not want to abuse your authority or monopolize power in your family or ministry.  

At times, the leader is not the person who exerts the most influence.  This may create problems because the most influential person will win--even if you have good reason or not.  If you encounter a situation like this, ask yourself these questions before you confront the person:

·         Is the situation worth confronting?  Some situations have little importance since they don’t affect the family or the church.  If the situation is insignificant, forget it!

·         Is the situation or issue bigger than the person with the most influence?  There are situations that must be addressed--especially if it is a moral issue.  In this case, it is necessary to go forward.

·         Do I have a grudge (from past issues) against this person?  If so, you should address those issues first before you begin with the issue at hand.

·         Do I have my own personal agenda or is it of God?  You should always ask yourself this question and hold yourself accountable.  If it is personal and does not affect the church or family, get rid of your pride and let it go.

·         What will be the result of this confrontation?  Predicting the results is as easy as considering who will follow the influential person and who will follow you.  Your first step is to talk to those who you can influence.  You should do this before you confront the other person.  Take advantage of any positive chance in the church or family.  Timing is the key.  Even a correct decisión at the wrong time can cause problems.

3. Respect their reasons and evaluate them.  

“Every prudent man acts out of knowledge, but a fool exposes his folly.” (Proverbs 13:16) 

Once you have determined that you need to confront the situation, do it with grace.  Always asume that their motives are correct.  This will create an atmosphere of love and understanding with the other person.  Show that you value this person and their perspective.  When it comes time to confront, let them know how much you appreciate them, that you see his/her point of view, how hard it was to make a decisión and reaffirm their value.  It is important that you talk heart to heart.  You are aware of their feelings.  When you are finished, you can ask for their support in explaining your decisión to others.

4. Resolve the problem and leave the situation behind.

“A wise man's heart guides his mouth, and his lips promote instruction.” (Proverbs 16:23) 

Once you have resolved the problem, go forward.  Never bring up the issue unless it happens again or you want to use it to affirm positive change and growth.  People will respect you.

One final recommendation.  Before you confront a situation and talk about an issue, put this into practice.  If your example is good and your credibility is, too, you can confront difficulties with success.

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