La medicina de Dios para una buena Salud: Confesión/God's Medicine for Good Health-Confess

Gerardo Zavala

La medicina de Dios para una buena Salud: Confesión

“Mientras no te confesé mi pecado, las fuerzas se me fueron acabando de tanto llorar.” Salmos 32:3

Ya hemos visto la importancia de confiar en Dios y dejar a un lado el resentimiento,  la preocupación, y el miedo para mantener una buena salud. Esto nos lleva directo al segundo factor bíblico para tener una buena salud. Confesar mis pecados es bueno para mi salud. Cualquier consejero te dirá esto – es bueno limpiar su conciencia y quitar toda carga que tenga. Tu cuerpo no está diseñado para retener esto. Cuando tienes culpa dentro de ti, es como sacudir una lata de refresco con la tapa cerrada. Eventualmente explotará. David lo dice así en Salmos 32:3-5, “Mientras no te confesé mi pecado, las fuerzas se me fueron acabando de tanto llorar. …fui perdiendo fuerzas, como una flor que se marchita bajo el calor del sol. Pero te confesé mi pecado, y no oculté mi maldad… y tú, mi Dios, me perdonaste.”David interiorizó su culpa y afectó físicamente su cuerpo. Si no hablas de tus problemas, tus culpas, y tus resentimientos con Dios,  tu cuerpo será afectado. Me recuerda al asesino a sueldo Julio Santana que mato a 492 personas en Brasil. Cuando finalmente es un reportero logro entrevistarlo, dice, “Sabes, estoy contento de hacer confesado porque la culpa me estaba matando”. Los doctores dicen que muchas personas podrían salir del hospital si supieran como deshacerse de la culpa o el resentimiento por cosas que han hecho a los demás o cosas que otros les han hecho. Pasa unos momentos  en oración pidiéndole a Dios que hoy te perdone por cosas que le has hecho a otros. Luego ora acerca de cualquier resentimiento y amargura que tengas en  contra de  otras personas que te han herido. Pídele a Dios que te ayude a perdonarlos para que así tengas una mejor salud.


God’s Medicine for Good Health:  Confession

"For when I kept silent, my bones wasted away through my groaning all day long."  Psalm 32:3

We know the importance of trusting in God and putting aside resentment, worry, and fear in order to maintain good health.  This takes us to the second biblical truth--good health.  It is good for our health to confess our sins.  Any counselor would tell you that it is good to clean your conscience and remove every burden.  Your body is not designed to retain guilt.  It is like shaking an unopened can of soda.  Eventually, it (or you) will explode.

Just like David in Psalm 32:3-5, “’For when I kept silent, my bones wasted away through my groaning all day long.  For day and night your hand was heavy upon me; my strength was dried up as by the heat of summer.  I acknowledged my sin to you, and I did not cover my iniquity; I said, “I will confess my transgressions to the Lord,” and you forgave the iniquity of my sin.  Selah’”

David internalized his guilt and it affected his body physically.  If you don’t talk about your problems, guilt, and grievances with God, your body will be affected.  This reminds me of Julio Santana, a hired killer, who killed 492 people in Brazil.  At an interview with a reporter, he is stated as saying, to this effect, “You know, I am happy to confess as the guilt was killing me.” 

Doctors say that people would not be in the hospital if they got rid of the guilt for the things that they did or resentment for things that people did to them.

 

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