El propósito de Dios que nos obliga/The Purpose of God Compels Us

Gerardo Zavala

Lucas 18:31ª: Jesús, tomando aparte a los Doce, les dijo: — Ya ven que estamos subiendo a Jerusalén.
En la vida de nuestro Señor, Jerusalén representa el lugar donde llegó al punto culminante de la voluntad de su Padre. Jesús dijo:

Juan 5:30: Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Conforme el Padre me dicta, así juzgo. Mi juicio es justo, porque no pretendo actuar según mis deseos, sino según los deseos del que me ha enviado.

Lo cual fue el interés preponderante a lo largo de la vida de nuestro Señor. Y jamás nada de lo que encontró en el camino, gozo o dolor, éxito o fracaso, lo disuadió de su propósito.

Lucas 9:51: Cuando ya iba acercándose el tiempo de su Pascua, Jesús tomó la firme decisión de dirigirse a Jerusalén.

Lo más grande que debemos recordar es que subimos a Jerusalén para cumplir el propósito de Dios, no el nuestro. En la vida natural, nuestras ambiciones son las de nosotros, pero en la vida cristiana no tenemos ninguna meta propia. Hoy se habla tanto de nuestras decisiones a favor de Cristo, nuestra decisión de ser cristianos, nuestras decisiones en cuanto a esto o aquello. Pero en el Nuevo Testamento lo que se pone de manifiesto es que el propósito de Dios nos obliga.

Cuando Winston Churchill fue derrotado en las elecciones de 1945, su esposa, para confortarlo, le dijo: —Puede que sea una bendición disfrazada.
A lo que él replicó: —En este momento sí que parece estar efectivamente disfrazada.
Hay momentos cuando nos parece que si hay bendiciones en alguna parte a nuestro alrededor están realmente bien camufladas. Pero con todo, todavía podemos gozarnos
en la promesa divina: "Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito." (Romanos 8:28)

Juan 15:16: No me elegieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que se pongan en camino y den fruto abundante y duradero.
Dios no me lleva a comprometerme con su propósito de una manera consciente, sino que me atrae hacia Él sin que me dé cuenta en absoluto. No tenemos idea de cuál puede ser su propósito y al seguir adelante se hace cada vez más vago. Parecería como si el objetivo de Dios no se fuera a cumplir, porque somos demasiado cortos de vista para ver lo que Él se propone. Al principio de la vida cristiana tenemos nuestras propias ideas acerca del propósito divino. Decimos: “Dios quiere que vaya allí. Él me ha llamado para realizar esta obra especial”. Hacemos lo que pensamos que es correcto, pero aun así Dios nos sigue constriñendo. El trabajo que hacemos no tiene ningún valor al compararlo con el propósito de Dios que nos constriñe. Es sólo el andamiaje al lado de su obra.

Lucas 18:31ª: Jesús, tomando aparte a los Doce
Dios nos toma todo el tiempo. Todavía no hemos entendido todo lo que hay que saber del propósito de Dios que nos obliga.



The Purpose of God Compels Us

“And taking the twelve, he said to them, ‘See, we are going up to Jerusalem,. . .’” (Luke 18:31a)

In the life of our Lord, Jerusalem represented the place where the will of the Father culminated. Jesus said in John 5:30, “’I can do nothing on my own. As I hear, I judge, and my judgment is just, because I seek not my own will but the will of him who sent me.’”

This was the overriding interest over the life of our Lord Jesus Christ. Nothing on the road, neither joy or pain, nor failure, nothing dissuaded Him from His purpose.

“When the days drew near for him to be taken up, he set his face to go to Jerusalem.” (Luke 9:51)

The biggest thing that we should remember is that He went up to Jerusalem to fulfill the purpose of the Father, not His own. In the natural life, our ambitions are ours, but in the Christian life, we have no personal goals. Today, we hear a lot of talk about our decisions in favor of Christ--our decision to be Christians or our decisions about this or that. The New Testament shows that the purpose of God compels us.

When Winston Churchill was defeated in the 1945 elections, his wife, in order to comfort him, said, “It may be a blessing in disguise.” To which he replied, “At the moment, it does seem to be effectively disguised.” There are times when we feel that somewhere around us there is a blessing that is well camouflaged. We can still rejoice in the divine promise as stated in Romans 8:28, “’And we know that for those who love God all things work together for good, for those who are called according to his purpose.’”

“’You did not choose me, but I chose you and appointed you that you should go and bear fruit and that your fruit should abide, so that whatever you ask the Father in my name, he may give it to you.’” (John 15:16)

Cross references:
John 15:16 : See ch. 13:18 John 15:16 : [2 John 8] John 15:16 : [ver. 7]; See ch. 14:13
God does not lead us to commit to His purpose in a conscious way. We are attracted to Him without noticing. We have no idea what His purpose is and going forward each time is even more vague. It appears that God’s purpose will not unfold, but we are too nearsighted to see what He has intended.

At the beginning of our Christian life, we have our own ideas about this divine purpose. We say, “God wants me to go there. He has called me to do this special work.” We do what we think is right, but God continues to constrict us. The work we do has no value compared to the purpose of God that constrains us. It’s just scaffolding next to His work.

“And taking the twelve, he said to them, ‘See, we are going up to Jerusalem, and everything that is written about the Son of Man by the prophets will be accomplished.’” (Luke 18:31)

God compels us all the time. We have not understood everything there is to know about God’s purpose that compels us. We just GO!

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